De kilos de sobra
Invariable e independientemente de lo que se haga, la imagen sigue siendo primordial. Muchas veces poco importa lo que tenga el contenido del frasco, lo importante es que sea culturalmente atractivo.
Lo mismo ocurre en el terreno de la belleza, especialmente cuando esta se mide en kilogramos, en donde una humilde prenda de vestir se puede convertir en la peor pesadilla. Pero lo que acaece usualmente es que la vida de una mujer promedio pasada de gramos viva en el limbo constante de no ser lo suficientemente gorda para comprar ropa XL y decirlo en voz alta sin que alguien le reproche por eso, pero esta lejos de ser la mujer que la cultura impone.
Y es esta instancia el peor lugar para nosotras, en donde no pertenecemos a ninguno de esos extremos, queriendo siempre ser parte de uno y temiendo a otro.
Sabiendo de antemano que tenemos que esforzarnos el doble para poder adquirir algo que las barbies de nuestra cultura, obtendría con solo susurrarlo.
Sabiendo que para que nos miren dos veces la sonrisa en los labios y el carisma debe ser desbordado.
Sabiendo que aun así no es suficiente y que las odiosas comparaciones serán por siempre, no importando cuan grande sea el esfuerzo, las otras siempre ganan. Porque es algo natural, y somos nosotras las que nos encandilamos con el sol, ellas lo miran con sus gafas de sol Gucci.
Lo mismo ocurre en el terreno de la belleza, especialmente cuando esta se mide en kilogramos, en donde una humilde prenda de vestir se puede convertir en la peor pesadilla. Pero lo que acaece usualmente es que la vida de una mujer promedio pasada de gramos viva en el limbo constante de no ser lo suficientemente gorda para comprar ropa XL y decirlo en voz alta sin que alguien le reproche por eso, pero esta lejos de ser la mujer que la cultura impone.
Y es esta instancia el peor lugar para nosotras, en donde no pertenecemos a ninguno de esos extremos, queriendo siempre ser parte de uno y temiendo a otro.
Sabiendo de antemano que tenemos que esforzarnos el doble para poder adquirir algo que las barbies de nuestra cultura, obtendría con solo susurrarlo.
Sabiendo que para que nos miren dos veces la sonrisa en los labios y el carisma debe ser desbordado.
Sabiendo que aun así no es suficiente y que las odiosas comparaciones serán por siempre, no importando cuan grande sea el esfuerzo, las otras siempre ganan. Porque es algo natural, y somos nosotras las que nos encandilamos con el sol, ellas lo miran con sus gafas de sol Gucci.
viernes, mayo 09, 2008
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